
En una prensa de tipo flexografía, es posible obtener etiquetas con un aspecto nítido incluso a una distancia de diez pies. Sin embargo, aún así puede haber problemas en la calidad del producto, ya que la tinta no se ha secado adecuadamente en el lugar donde llega al sustrato. Los problemas de borrosidad, halos y otros defectos casi siempre se deben a problemas relacionados con la curación de la tinta: cuando la intensidad de luz emitida por la lámpara varía, la energía suministrada no es constante, y la reacción del fotoiniciador se vuelve impredecible. Cuando la dosis de UV no es estable, la tinta puede parecer seca en la superficie, mientras que la capa inferior sigue sin estar completamente curada. Es entonces cuando se observan problemas como la expansión de los bordes y los cambios de color.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico
Una lámpara de vapor de mercurio de 365 nm opera en la banda de absorción donde los fotoiniciadores de las tintas para etiquetas son más eficientes. Esa longitud de onda permite una penetración más profunda en las capas más gruesas de tinta, lo que permite una curación completa de toda la capa, y no solo una curación superficial. La estabilidad depende de un arco eléctrico controlado, un sistema de reflectores con un control preciso de la luz, y de mantener estable la temperatura en el punto de unión. El sistema mantiene la intensidad de radiación dentro de un rango específico, lo que garantiza una densidad de energía constante en cada impresión. Esta consistencia evita problemas como la curación insuficiente (que provoca problemas de adherencia) o la curación excesiva (que causa fragilidad).
Por qué este tipo de lámpara es adecuado para la impresión de etiquetas en flexografía
En la impresión de etiquetas en flexografía, es necesario que la tinta se solidifique de inmediato después de la impresión, seguida de una curación completa para mantener la integridad del color y de los detalles de la imagen. Una salida de luz estable de 365 nm permite esa solidificación inmediata en la superficie, además de una curación completa de toda la capa de tinta. De esta manera, la tinta deja de fluir en los bordes de la impresión y estos permanecen limpios. Se puede trabajar a mayor velocidad sin preocupaciones relacionadas con la curación de la tinta, y el color se mantiene constante a lo largo del tiempo, ya que la salida lumínica de la lámpara no varía con la temperatura o la tensión eléctrica. El resultado es menos rechazos, menos trabajo adicional y un rendimiento fiable de la prensa.
Detalles prácticos
Es esencial adaptar la lámpara a la zona de curación. La geometría de los reflectores, la distancia focal y el flujo de aire deben coincidir con el camino seguido por la tinta y el espesor de la capa de tinta. De lo contrario, la uniformidad de la dosis de luz disminuirá. Se requiere un tiempo de calentamiento inicial para alcanzar una salida de luz estable. Además, es importante mantener los componentes ópticos limpios; el polvo en los reflectores puede reducir la intensidad de la luz de forma significativa. También es necesario verificar la compatibilidad de la lámpara con el sistema UV existente, así como cumplir con los requisitos de manejo de ozono en la carcasa de la lámpara.